Todo esto que te acabo de mencionar genera dentro de nuestro organismo “un ambiente proinflamatorio”, unas veces a nivel local, ya sea en pulmones, vías respiratorias, estómago o dependiendo de la cantidad, puede ser a nivel general (en todo el organismo). Nuestro organismo interpreta la inflamación como algo que debe ser reparado y que debe evitar exponerlo a mucha carga, esto es algo que tiene mucho sentido cuando ocurre un esguince, por ejemplo, si nuestro organismo no actuase así, podríamos lastimar esa articulación y más si seguimos realizando la actividad que estemos haciendo.
¿Entonces cuál es el problema?, pues bien, si generamos un ambiente proinflamatorio en nuestro organismo, puede ser que se detecten potenciales amenazas constantemente con acciones que no deberían serlo, como agacharnos a atarnos los cordones, levantarnos por la mañana… por lo que como se suele decir, “estamos echando piedras en nuestro propio tejado”, ya que estamos activando un mecanismo que debería ser protector, cuando no debemos y en consecuencia podemos sentir dolor.

