- 1 Moviliza tu espalda en “su punto dulce”
“El punto dulce” es un concepto que considero de mucho peso y valor durante un proceso de recuperación.
Este consiste en un rango de movimiento en el que tu dolor disminuye o incluso llega a aliviarse. Es muy importante que detectes en qué movimiento se produce, ya que cuando tenemos momentos de dolor mantenido, es fundamental encontrar este rango e ir moviendo nuestra espalda durante el mismo.
Una estrategia que me encanta hacer es combinarlo con el trabajo respiratorio que te he dejado previamente, de manera que puedes ir realizando el gesto en cuestión (dependiendo de la zona de la espalda, será uno u otro) e ir integrándolo con un buen trabajo respiratorio a la par que ejecutas el ejercicio.
En el último capítulo de este libro, te dejaré “comodines” en caso de que tu dolor de espalda sea en zona lumbar, dorsal, cervical o debido a un dolor irradiado, tanto en brazos como en piernas, de manera que tengas alternativas según sea tu necesidad.
- 2 Realiza respiraciones con una frecuencia respiratoria de 4-6
¿Qué significa eso de la frecuencia respiratoria 4-6? Esto significa que inhales (tomes aire) 4 segundos y exhales (sueltes aire) durante 6 segundos.
Importante, debes tomar aire por la nariz y debes soltar aire por la boca, además, intenta que tus hombros no suban hacia arriba, sino que el movimiento comience en tu abdomen, que lo notes como se hincha llevando el ombligo hacia la pared de enfrente y posteriormente notes tu pecho como aumenta su volumen siguiendo la misma trayectoria que el abdomen previamente. Tus hombros deben mantenerse abajo y atrás.
¿Cómo puede ser que un ejercicio respiratorio alivie mi espalda?
- Por un lado, esta frecuencia respiratoria puede ayudarte a controlar el estrés, como hemos mencionado anteriormente, el estrés no es aliado del dolor de manera mantenida
- Por otro lado, una respiración rápida y corta hace que la musculatura de la espalda que debería tener una función postural, pase a ser complementaria en la respiración, ya que nuestra musculatura no está diseñada para respirar de esta forma, por lo que esta musculatura postural, deja su función de lado, para centrarse en una función de supervivencia. Haciendo paradas y volviendo a dar el ritmo respiratorio adecuado, podemos “reprogramar” su función.

